viernes, 28 de septiembre de 2007

Roma. Diario de viaje.


Viernes 14 de septiembre de 2007

12:45 h. Salimos del aeropuerto de Stansted, Londres. Los paisajes son maravillosos. Aunque el avión vuela muy alto, podemos ver los Alpes muy cerca nuestro, con las cumbres nevadas y todo lleno de lagos. Poco a poco, el tono de la tierra pasa del verde a los tonos ocres. Nos acercamos a Roma.
Llegamos al aeropuerto Ciampino. La primera impresión contrasta radicalmente con Londres.

Una chica de un mostrador nos vende unos billetes para un bus que nos llevará hasta la estación de Anagnina. Nos cobra por las maletas el mismo precio que si se tratasen de otro pasajero, aunque después vimos que si pagabas directamente al conductor, no se pagaba por las maletas. Nos había engañado, ahí estaba el negocio de ella. ¡Plof! ¡La primera en la frente! En Anagnina se coge el metro que te lleva a la estación Termini, que es el centro de los medios de transporte, y también zona en la que se encuentra nuestro hotel, llamado Fiorenza.

El metro de Roma sólo tiene 2 líneas, la A y la B. Supongo que cada vez que hacen excavaciones encuentran yacimientos y no debe ser fácil. Algunos trenes eran nuevos, como los de Barcelona, pero otros eran del año la polca. Fundamentalmente nos movíamos a pie y en bus, es más económico y ves el paisaje. Lo de “más económico” lo digo porque allí casi nadie pasaba el ticket por la maquinita del bus (y nosotros no ibamos a ser menos, jeje). Además los conductores no venden billetes. Los tickets del bus se compran en quioscos y estaciones de metro. Un rollo.

La zona de la Estación Termini es horrible, llena de mendigos y gente con pintas horribles. “Luis… ¿dónde me has traído? ¿En que antro me quieres meter? :S ¡Yo te mato!” El olor a pis es insoportable. Nos metimos por una calle en la que poco a poco había más y más prostitutas que hablaban en otros idiomas, se notaba que hablaban de nosotros dos. ¡Qué yuyu! Si vas a Roma el dinero siempre metido en uno de estos cinturones de tela que se llevan debajo de los pantalones. No nos robaron ningún día pero por si acaso. No hay que olvidar que es una ciudad muy turística.

16:30 h. Llegamos al hotel, que sorprendentemente está bastante bien. Vaya! Hay que pagar en efectivo. Así que nos quedamos sin dinero (luego para sacar con la tarjeta fue un rollo). El hotel muy limpio y el baño nuevo. Descansamos con una siesta de horas.

19:30 h. Salimos y descubrimos un supermercado muy cerca. ¡Bien! Esto no es como Londres, que no había supermercados, se parece más a España.

Damos una vuelta y encontramos un sitio para cenar no muy caro. Buenísimo. Luis Pizza 4 quesos y yo Gnocchi con tomate y albahaca y de postre unas lionesas con nata y chocolate para morirse.
Repuestos gracias a una comida de verdad tras tantos días de hambre, dimos un gran paseo, la plaza Venecia, la Columna Trajana, lo que queda del Foro Romano, algunas ruinas de la antigua ciudad y llegamos hasta el Coliseo. Impresionante, el edificio y el viaje a través del tiempo que se vive en Roma al ver las arquitecturas y restos. Iluminado se veía precioso pero el pobrecito muy maltratado por los años. No tenía pilas en la cámara, por eso no tengo fotos.

Llegamos al hotel tras caminar mucho más de lo que pensabamos, caímos rendidos en un sueño profundo hasta el día siguiente.

___________________________________________________

Sábado 15 de septiembre de 2007

Pasamos por el supermercado para comprar el desayuno y algo de comida. Una anécdota graciosa… Luis pregunta a una chica del super: “¿Teneis queso en lonchas?” Y la tendera… “Qué es que – so?”, y nosotros extrañadisimos que no la entendíamos ya que lo decía muy rápido "Quéesquiso". Al final Luis dice… “Ahh! ¡Que – so – es – eso!”
Jaja. Casi me muero. XD En Italia el queso es “formaggio”, muy parecido al francés, catalán y seguro que más idiomas.
Por cierto, el queso en lonchas que es bastante difícil de encontrar, para uno que encontramos, Provolone (buenísimo), más tarde quedó hecho una masa, como se ve en una foto de más abajo... ¿Te imaginas el calor que debía hacer?

Vamos al Coliseo. Unos 12 € (aunque ya no me acuerdo concretamente) la entrada y una cola gigante. El sol es insoportable. Para colmo no llevamos dinero en efectivo ya que lo hemos gastado para el hotel y aún no hemos sacado. Vemos el Arco de Constantino y los restos de los Foros Imperiales.

Para entrar a ver más, también hay que pagar así como para conseguir una especie de teléfono que te explica cada cosa. Sinceramente creo que es indispensable ir con un guía o estudiarse un poco antes todo, de forma que puedas dar un sentido a lo que ves y además te resulte más fácil hacer una reconstrucción histórica.
Agobiadísimos por el calor y sin enterarnos mucho de qué es lo que vemos nos volvemos al hotel, pasando antes por Santa Maria degli Angeli, muy austera por fuera pero majestuosa por dentro. Se estaba más fresquito... Uhmmm!

Comemos en el hotel. Y volvemos a dormir una siesta de horas. Al despertar Luis ve en la tele los entrenamientos o no sé qué de la Fórmula 1 y cómo no… quiere verlo. ¬¬
Salimos tarde del hotel, en bus damos una buena vuelta por Roma, vamos a la zona del Trastevere. Imprescindible la visita. De noche hay buen ambiente y es el barrio dónde mejor se come.

Para volver al hotel un lío. Ni si quiera me acuerdo de si volvimos andando, en metro, bus... ¡Qué rabia no acordarme! Estábamos enfadados. Es increible cómo mi cerebro ha borrado por completo de la memoria un momento de rabia, cansancio y mal humor.
¡Ah si! Gracias a las fotos, recuerdo que volvimos andando… En el río había una especie de feria de energía solar. ¡Qué casualidad! ¡Un ambientazo más bueno! Luego había muchos puestecillos, sitios para sentarse. El río estaba sucísimo, lleno de pan de rana cubierto de botellas y todo tipo de cosas flotantes. Caminamos tanto esa noche que mis piernas funcionaban por una especie de inercia ajena a mí. Cerca del hotel compramos un helado de pistacho. En Italia se pueden encontrar los mejores helados del mundo mundial. Para disfrutar como niños... :P
___________________________________________________

Domingo 16 de septiembre de 2007

Amanece un día espléndido. Salimos del hotel sin ningún rumbo fijo hacia Plaza de la República. Bajamos por Via Nationale, como cada día. Vemos el Palazzo delle Esposizioni. Llegamos hasta la Plaza Venecia y subimos por la Via del Corso, una de las calles más famosas de Roma (es una calle muy comercial). Llegamos hasta Plaza España, que nos decepciona pues es todas las guías y postales sale llena de flores y en realidad no hay ni una. Además está en obras y no se ve bien (dice mi madre que hace dos años también estaba en obras ¿serán las mismas o unas nuevas?).

Buscamos un sitio donde comer y todo nos parece carísimo. Finalmente en una calle escondida encontramos un sitio en el que comemos bien. Las bruschettas son los antipasti más famosos, que viene a ser como los montaditos nuestros. Nos gustaba toda la comida tanto en Roma y llegabamos siempre con tanta hambre, que no tengo fotos de ningún plato más... ¡Qué zampones somos! XD

Después de comer nos agobiamos un poco. El calor insoportable.
Vamos hasta el parque que se encuentra tras la Villa Medici, llamado Villa Borghese, al norte de Roma. Se trata de un parque muy animado, lleno de gente en bicis de una, de dos, de cuatro personas… Nos gustó mucho. No había demasiado turismo y se nota que allí van los romanos a respirar un poco de aire limpio. Además las vistas desde lo alto están bastante bien si el día es claro.

Bajamos hasta la Piazza del Popolo, que es muy bonita, merece la pena verla. Se estaba celebrando en la plazo un torneo de baloncesto y habia mucha gente. En el centro hay un obelisco y en un lado hay dos iglesias practicamente iguales.

Bajamos por Via di Ripetta y llegamos hasta un museo muy moderno, dentro se encuentra el Ara Pacis (que no vimos), en el recinto se llevaba a cabo una exposición de Valentino. Toda la gente era de la jet set. Jeje. Volvemos caminando hasta el hotel.
Yo con Luis no puedo… Que parece que le ponen un turbo para caminar. Juro que de estos momentos no tengo absolutamente ningún recuerdo. Estaba tan cansada…
Por la noche no nos apetece ir lejos, vamos a cenar a un sitio cerca del hotel. Cerca de la Estación Termini. Como ya he dicho un barrio horrible. Nos cobran carísimo y discuto con la del restaurante. La cena peor imposible. ¡Además nos han cobrado más de la cuenta!
___________________________________________________

Lunes 17 de septiembre de 2007

Imperdonable irnos de Roma sin hacer una visita al Vaticano. Lo habíamos dejado para el lunes ya que seguramente habría menos gente que en el fin de semana. Intentamos madrugar para ir pronto. Aún así pasamos por el supermercado para comprar comida para hacer unos bocadillos.

10:00 h. El bus nos dejaba en un lateral de la Plaza de San Pedro, con sus columnas y esculturas de los Papas de la historia.

Había un montón de cola para entrar a la basílica de San Pedro así que fuimos hacia los Museos Vaticanos donde se encuentra la Capilla Sixtina que nos interesaba más. Pff! Al llegar casi nos da algo. La larga cola (foto) debía medir 1 km, aunque al principio no lo sabíamos. A paso de tortuga, junto con un grupo de españoles demasiado procupados de que no se colara nadie, esperamos pacientemente durante unas dos horas para poder entrar. La entrada creo recordar valía 12 €. Desde luego con el dinero que deben sacar en un sólo día con los miles de visitantes se podría solucionar el hambre de mucha gente, sin duda. Además por el teléfono ese que te explica el recorrido otros 6 € más, más el DNI o pasaporte que se lo quedan también.

Al principio ibamos super emocionados, poniendo todos los números de lo que ibamos viendo en el aparatito para enterarnos de todo, pero cuando vas viendo, más y más y más... la mucha gente que casi te arrastra por efecto "marea", el calor, el hambre de mediodía, etc. Acabas con un sobre-empacho de riqueza, arte cristiano, no cristiano... barroco, saturación.
Mira que a mi me gusta el arte, pero puedo decir que acabé deseando salir de allí de una vez por todas. Galerías y galerías y la Capilla Sixtina parecía no llegar nunca.


A mí me gustó especialmente Laoconte y sus hijos, ya que desde muy pequeña he sentido un interés especial por esta gran escultura del período helenístico. También me gustaron las pinturas de las Estancias de Rafael.


Todo demasiado barroco y recargado para mi gusto. No queda ni un sólo espacio en blanco en que la mano de los hombres no haya querido dejar constancia del poder y riqueza de la Iglesia. Debían sufrir abotargamiento ostentoso. ¡Qué horror!

Vimos el Museo Egipcio, que me gustó mucho. Pasas por un montón de galerías y salas. Con tapices, mapas, globos terraqueos de hace un montón de años, pinturas, esculturas, mosaicos...

Cuando finalmente llegas a la Capilla Sixtina, impresiona, pero estás tan cansada, hambrienta, agobiada..., que apenas puedes disfrutar. La escena del Juicio Final es para contemplarla con atención. Todo el techo también pintado por Miguel Angel merece la pena pero pillas una torticolis de cuidao. Hay algunos banquitos en los laterales en los que un sitio libre no dura ni 1 segundo. Una voz que parece de Gran Hermano a tropecientos decibelios elevados al cubo por la resonancia de la sala diciendo en todos los idiomas, una vez tras otra, que está terminantemente prohibido fotografíar, filmar... Terminantemente prohibido sentarse en el suelo, tumbarse, hablar. Por favor, guarden silencio. Tú, mientras esperando desesperadamente que esa VOZ que pide silencio se CALLE y te deje escuchar lo que va diciendo el telefonillo ese. Todo esto mientras los guardias van como buhos buscando a todos los que saquen una cámara. Conseguí hacer una foto clandestina, jiji, aunque sale fatal, no sé porque no quieren que la gente haga fotos, si al fin y al cabo la gente que pueda va a comprar las postales igualmente. Dinerito, dinerito... ¡cuánto les gusta!

Todavía vimos más galerías, aunque con el turbo puesto y un león en el estómago rugiendo fuerte. Y la escalera de caracol ovalada, obra de Bramante, que es preciosa.

Finalmente salimos fuera, a las tres y pico (a las 4 cierran), queremos un sitio dónde poder sentarnos y comernos los bocadillos que llevamos. No hay ni un solo banco por allí, ni un sólo trocito de naturaleza. A lejos se ve un trozo de césped. ¡Vamos! Llegamos al césped y está asqueroso de basura y toda clase de restos. Nos sentamos en un bordillo con mucha aprensión y comemos rápido. Estamos tan cansados que no vimos la catedral de San Pietro. Volvemos al hotel y descansamos durante horas.

Por la noche salimos. Todavía no habíamos visto el Panteón y yo no quería perdérmelo. Es increíble! Me encantó. Mucho más grande de lo que pensaba. Es un edificio majestuoso. Aunque era tarde y no pudimos entrar. El barrio está muy bien, calles practicamente peatonales, buen ambiente, tiendecitas... Compramos un helado. Mmm...

Llegamos hasta la Fontana di Trevi que estaba a tope de turistas. Impresionante. Y como manda la tradición tiramos una moneda, de espaldas, mientras pedimos un deseo. Aunque a mi de momento no se me ha cumplido, jeje, aunque no he puesto mucho de mi parte, la verdad. :)
Después de vuelta hacia el hotel, pasamos por San Carlos de las Cuatro Fuentes, de Borromini.
___________________________________________________

Martes 18 de septiembre de 2007

Como el avión no sale hasta las 5, nos da tiempo a dar una vuelta antes de irnos hacia el aeropuerto. Pero el día sale chof! Nos llueve lo que no ha llovido ni en Londres ni en Roma en el último día. Suerte que ibamos preparados. Jeje.

Mañana de compras por Roma. Y fin de viaje...

Hemos visto muchas cosas, dejado de ver muchas otras. Nunca da tiempo a hacerlo todo ni a verlo todo..., ¿cuándo aprenderé? Pero sin duda alguna, ha valido la pena y me vuelvo a casa con muy buen sabor de boca. :)

viernes, 21 de septiembre de 2007

Londres. Diario de viaje.


Lunes 10 de septiembre de 2007

Llegamos al aeropuerto de Stansted a las 14:00 h, el silencio en el aeropuerto es sepulcral, sólo se escuchan las risas de un grupo de españoles en la cola de al lado.

Cogemos el tren camino de Londres, 50 libras (72€) ida y vuelta. Una hora de viaje: prados muy verdes, ovejas, vacas, caballos, suburbios con encanto.

Llegamos a la Estación de Liverpool Street. En Londres es una hora menos. Comemos en la estación… fast food. ¬¬

En el metro, un lío para sacar el bono de 6 días, está muy mal explicado, suerte que el vendedor era latino, al final 23,50 libras cada uno. Vamos a Lancaster Gate, muy cerca al hotel. Barrio de Notting Hill. La calle es Leinster Gardens, perpendicular al Hyde Park. ¡Genial!

Las calles huelen fuerte como a plástico quemado, asqueroso. Pensamos que vienen de los taxis que son los típicos londinenses y hay miles.
Es importante recordar que conducen al revés y cuesta adaptarse. Los semáforos para peatones son un caos, duran 10 segundos. Y en vez de parpadear el verde, se apagan las dos luces, con lo que parece estropeado y te cagas, corres, mientras ves como un Ferrari, un Maserati, un Aston Martin, tres taxis y un autobús de dos pisos se dirigen hacia ti… Impresionante. Apuesto a que Londres es la ciudad con más coches de lujo del mundo. Vimos un señor conduciendo un coche como el de James Bond, un supercoche con una matrícula en la que sólo ponía IRAQ, un Mercedes que flipas en la puerta del Hard Rock Café y cientos más. Ostentación pura.
El carril bici es practicamente inexistente y en Hyde Park ni si quiera pueden entrar.


Llegamos al hotel, la habitación es enana, unos 4 m2, casi no sé donde poner la maleta, el WC está fuera, descansamos un poco. Cuando salimos de nuevo, son casi las 6, vamos a la zona de South Kensington, al sur de Hyde Park. Los museos cierran a las 17:30 aprox. Plof!

Volvemos a nuestro barrio, en la zona de Paddington hay bastante ambiente. Es una zona de hoteles y turismo. Buscamos algún supermercado para comprar cena, pero lo único que hay son “badulaques” de pakistaníes, carísimos y con poco cosa. Ya lo decía mi madre Luis... ¡Teníamos que habernos llevado jamón serrano envasado al vacío!


Sin saber cómo, Londres te atrapa en su horario y te entra el sueño a las 22:00h. Nos acostamos pronto.
Zzz... Zzz... Zzz...

___________________________________________________

Martes 11 de septiembre de 2007

Madrugamos, por suerte el hotel ofrece desayuno aunque no lo sabíamos, ¡que alegría! Té, huevos, tostadas con mermelada, queso, zumo… Nos ponemos las botas. :)

El Museo de Ciencias es gratuito, así que vamos a primera hora. Abren a las 10. Guau!! Un museo excelente.

Alberga las colecciones de ciencia, tecnología, industria y medicina más completas del mundo. Se lo recomiendo a toda la gente. Se me acaban las pilas de la cámara de fotos (se pueden hacer sin flash). Después de ver todo lo que hay allí, las piezas, cómo está ordenado, el buen gusto que tienen, la señalética, me avergüenzo del museillo que tenemos en Valencia: mucho edificio y poco contenido.


Si de pequeño querías ser astronauta seguro que te encanta. Muchas cosas de muchos temas. Imposible resumir.


Había poca gente y podías ir a tu rollo, nos pasamos toda la mañana, hasta las 3 y pico, pero se fue volando el tiempo, aprendimos muchísimo, hasta pudimos experimentar como niños y asistir a un espectáculo con pompas de jabón entre miles de risas de niños/as. Salimos de allí encantados.

Más hambrientos que el perro del ciego, nos fuimos a comer a Hyde Park, sobre el césped tupido y verde. El día excelente: cielo azul, sol, calor…

Después fuimos a ver el London Eye, una de las norias-mirador más grandes del mundo.
Había cola, valía 15 libras (22€) y dura unos 40 minutos ya que gira muy lento, porque no para. Estuvimos un rato en el césped bajo la noria. Para aprovechar más el tiempo decidimos ir a descubrir más de la ciudad. Paseo por las orillas del Támesis, Big Ben, Westminster Abbey.... Todo cerrado para visitar. Mejor por las mañanas y prepara money.



Atravesamos todo el St James Park. Precioso. Árboles maravillosos. Todo limpio y bien cuidado. Tumbonas para echarse un rato a disfrutar del paisaje mientras las ardillas y los patos te provocaban para conseguir algo de comer.
Llegamos hasta el Buckingham Palace, dónde vive la Reina y demás family. De casualidad vimos el cambio de la guardia. :S Bastante ridículo lo que les hacen hacer a esos hombres. Jeje. ¡Qué protocolarios son!

Muy cansados vamos al metro, bajamos en Marble Arch y descubrimos Oxford Street, calle muy comercial, muchas tiendas y ambiente.
Seguimos caminando casi por inercia, buscando algún sitio para cenar. Finalmente encontramos un sitio de pizzas a porciones, hamburguesas y fish 'n' chips. La comida en Londres: horrible. Sandwiches = “plato” estrella.

Volvemos al hotel, el día ha sido largo y provechoso. Londres nos ha enamorado.
Al día siguiente queda mucho por ver…
Zzz... Zzz... Zzz...

___________________________________________________

Miércoles 12 de septiembre de 2007

Desayunamos a las 9:15 (a las 9:30 cierran el comedor), super justos de tiempo. Necesitabamos descansar.

Nos dirigimos hacia la zona de Tower Hill, dónde se encuentra el Design Museum (Museo de Diseño). Yo no podía faltar. Zona muy chula, antiguas fabricas y edificaciones se contraponen al nuevo estilo arquitectónico vanguardista.



Había una exposición de Zaha Hadid, gran arquitecta que me apasiona y de la que pensaba hablar un día de estos. A Luis también le encanta así que nos pusimos super contentos. Una exposición excelente, con todas sus maquetas, a cuál más original, sus planos realizados a mano, sus cuadernos de bocetos, sus pinturas que rozan la abstracción. Más… Diseño de producto, mobiliario, más maquetas perfectamente realizadas de los muchos proyectos que ha realizado ya y de los que se están realizando. ¿De dónde saca el tiempo?
En el Design Museum también había una exposición de jóvenes diseñadores y proyectos críticos con la globalización. Buenísimo. Pero me volví a quedar sin pilas en la cámara… Y eso que en teoría eran de las que “duran, y duran, y duran…” ¬¬


Un poco de paseo por la zona del Tower Bridge.
Aunque suene muy guiri, nos dirigimos a coger el bus turístico, que les vino genial a nuestras piernas y pies cansados. El bus turístico vale unas 24 libras, pero dura 24 h. (bueno, por la noche no funciona) pero al sacarlo a media tarde; al día siguiente todavía nos quedaban unas horas. Puedes subirte y bajar tantas veces como quieras. Además ofrece un paseo por el río Támesis de más de media hora, que nos gustó mucho. Explicado en castellano, así que a parte de verlo todo tranquilamente, te enteras de qué es cada cosa que ves.



Después hasta el St James Park y el Green Park, que el día anterior nos había gustado porque nos podíamos sentar a comer tranquilamente en las tumbonas del parque. Tranquilamente hasta que vino el chico que te cobraba... ¬¬ Salimos pitando. Después de comer por ahí casi corriendo ¬¬ (gracias a las super prisas de Luis) y de haber sido una Flautista de Hamelin de palomas y patos, volvemos a coger el bus turístico desde el que vemos todo Londres y nos deja finalmente muy cerca del hotel.


Descansamos un poco, una ducha y de vuelta al metro, dirección Oxford Street, la calle comercial más grande del mundo. Tiendas, luces, gente, sirenas de policías, bomberos… Cenamos en el mismo sitio del día anterior. Entramos a Apple Store, en Regent Street, que más que una tienda parece un museo, con acceso a Internet y todo. El Ipod que en España vale 149€, en Londres 149£ (213€). Aunque a penas tocamos nada, los de seguridad no paran de mirarnos “sospechosamente”, me incomodan. ¡Nos vamos! En Londres, ¿para qué engañarse?; los españoles no deben de tener demasiado prestigio…

Con los pies y las piernas deseando un poco de horizontalidad… volvemos hacia el hotel. Mañana será otro día…

Zzz... Zzz... Zzz...

___________________________________________________

Jueves 13 de septiembre de 2007

¿Cómo no? 9:15 h. ¡Justísimos de tiempo para desayunar! ¡Engulle todo lo que puedas que luego, fuera, es todo muy caro!
Volvemos a la zona de Oxford Street. Entramos a la tienda de juguetes más grande de Londres, Hamleys, que viene recomendada en todas las guías, pero que realmente no es nada del otro mundo (aunque sea más pequeño prefiero antes cualquier Imaginarium de aquí). Shhh… (susurro: seguro que pagan por aparecer).


Después vamos a Picadilli Circus. Y… ¡chan chan! ¡Atención! ¡Encontramos el primer supermercado! Hasta el momento no habíamos visto ninguno en Londres. Increíble pero cierto. ¿Dónde compran la comida los londinenses? XD
Al seguridad casi le sale humo de las orejas cuando le preguntamos si podemos entrar con las mochilas (ya que no hay taquillas ni nada). “¿Ein?” No lo entiende. ¡Por supuesto! ¡Eso ni se pregunta! Dentro hay tantas cámaras..., como si quieres entrar con el carrito de la abuela. Una estantería llena de repostería y muffins, incluso hay muñequitos de galleta como la de Shrek. Se me hace la boca agua y no puedo resistirme a comprar algunas. Los precocinados ocupan varios pasillos. Uno sólo para sandwiches envasados. Horrible tener que comer eso 365 días/año.

Es el cuarto día y todavía no hemos subido en un bus londinense de dos pisos. Es el momento. ¡Vamos al Hyde Park a comer! ¡Sí!
Encantados por las vistas nos pasamos mil y una paradas y vamos a parar al distrito de Chelsea. A nuestra izquierda un cementerio muy pintoresco, mucho más bonito que nuestros nichos de cemento. Hierba verde, árboles, ardillas, cuervos…


Cogemos el metro y en tres paradas y 10 minutos recorremos lo que en bus había costado 1:30 h. ¡Hyde Park! Comemos super a gusto. Sale un sol alucinante. Luis duerme una siesta profunda. Mientras yo sobre la hierba fresca pienso lo mucho que me gusta Londres. Observo a algunas personas que juegan con sus perros a lo lejos. Parejas que se comen a besos. El sonido de naturaleza del parque es muy agradable. Leo la guía de Londres… muchas cosas no podremos verlas en este viaje. Sólo nos queda esta tarde.


Luis despierta… Son casi las 6. ¿Qué hacemos a estas horas? Vamos a Chinatown. Bajamos en la parada de metro Covent Garden, cerca del barrio del Soho. Una zona muy animada y con buen ambiente. Chinatown es más pequeño de lo que imaginábamos, pero no deja de ser curioso. Está repleto de restaurantes con patos enteros asados colgando de los escaparates y un olor muy especial. Se nos ocurrió la macabra idea de que podrían proceder de los muchos parques que abundan en Londres… :S Por si acaso, personalmente preferimos no probarlo.


Para acabar decidimos volver al único supermercado que conocíamos en una calle cercana a Picadilli Circus. De paso, vimos la plaza iluminada, que es cuando más luce, literalmente.
Volvemos al hotel, en el metro de Londres hace mucho calor. Conviene llevar un abanico. El mío era rojo, jaja. Recibió unas cuantas miradas envidiosas…

Zzz... Zzz... Zzz...

___________________________________________________

Viernes 14 de septiembre de 2007

Desayunamos en el hotel y salimos rapidísimo hacia el aeropuerto. Prisas y carreras, maletas, discusiones...
Estoy hecha polvo, un poco sí me apetece volver a casa... Pero, nuestro próximo destino: Roma. :)